domingo, 22 de abril de 2018

ESTOS NO SON DE GRANJA



UNION TAURINA DE ABONADOS Y AFICIONADOS DE SEVILLA


SEVILLA, 21 DE ABRIL DE 2018. TOROS DE FUENTE YMBRO PARA PADILLA, EL CID Y EL FANDI

ESTOS NO SON DE GRANJA

Ricardo Gallardo embarca para Sevilla una corrida guapa de tipo y de caras. Los lidiados en segundo y cuarto lugar eran más terciados, pero cuando en términos generales estos toros ofrecen variedad de comportamiento, nunca manejables, estamos satisfechos porque esta casta es lo mínimo exigible.
Un “pero”, en el caballo tienen que dar más de sí. Hubo demasiadas varas simuladas.
Padilla, muy decidido, y con esa voluntad de hierro que le caracteriza. Primero, portagayola, muy pendiente de la lidia, se entrega en banderillas y comienza de rodilla con la muleta. Torea en redondo con la derecha varias tandas que llegan al público variopinto de la tarde. Con la izquierda rebaja la calidad. Mata de estocada entera mal colocada. Petición mayoritaria que el presidente no concede.
Su segundo era más respondón, pero escaso de fuerzas. Dos varas de mentira. No le gusta el toro para banderillear. En la muleta intenta dominarlo por bajo. El toro muestra problemas, quizás porque lo cita en el tercio. Debería haber intentado faena en el centro. En la raya el animal se raja y tiende a tablas. Se apaga pronto. Estocada entera.
El Cid lancea a su primero sin apreturas. Otras dos varas simuladas. Llega el toro a la muleta empujando bien. Hay que dominarlo. El torero se emplea lo justo con la derecha, pero con la zurda nada de nada. Tenía una faena muy medida que el matador no aprovecha.
En el quinto de nuevo lances fáciles sin cargar la suerte, varas simuladas y en muleta se deja ir el toro. Muchos pases que no dicen nada. Es una pena su deriva, en otro tiempo tan buen torero. Su inclusión en el cartel de hoy huele a relleno. Siempre esperaremos a El Cid.
Fandi lancea bien a su primero. Dosifica el picador. Banderillas de la casa. Alarde de fuerza física y dominio de los terrenos, Otra cosa es clavar en la cara. Al toro hay que poderle, tenía más lidia que toreo estético. Se pierde en intentos.
En el que cierra el festejo Fandi muletea con su estilo acostumbrado. Veloz, colocación su favor, desviado, pero aprovecha a su manera las buenas embestidas del toro. Calienta el ambiente y el presidente blandengue le concede una oreja.

sábado, 21 de abril de 2018

TOROS DE GRANJA Y TOREROS ENFERMEROS


UNION TAURINA DE ABONADOS Y AFICIONADOS DE SEVILLA



SEVILLA, 20 DE ABRIL DE 2018. TOROS DE JUAN PEDRO DOMECQ PARA ENRIQUE PONCE, J.M. MANZANARES Y GINÉS MARÍN

TOROS DE GRANJA Y TOREROS ENFERMEROS

Juan Pedro siempre acierta en Sevilla. Viene a fracasar y fracasa. Sus presuntos toros son la base del descaste de bravo en la mitad de las dehesas, pero en todas las que prefieren las presuntas figuras.
El término que escribía el columnista de ABC, Ignacio Ruíz Quintano el otro día, se ajusta perfectamente a los “juanpedros”. TOROS DE GRANJA. Ni un mal gesto ni una mala acción. Y por si fuera poco, inválidos, flojos y medio moribundos.
La tarde de hoy no es para olvidarla. Hay que tenerla muy en cuenta para que Juan Pedro no se acerque a Sevilla en un radio de cien kilómetros. La antítesis del toro bravo, fiero y encastado es el torillo de Juan Pedro, pero la culpa no es exclusiva del granjero. La panda de toreros que piden estos toretes son corresponsables también del desaguisado de esta tarde y de muchas otras.
Si un torero tiene que hacer de enfermero toda la tarde, no solo le hace flaco favor a la Fiesta, sino que con su actitud da la vuelta a la misma esencia de la tauromaquia.
Decía un matador tras matar uno de sus toros “he tenido que ayudar al toro”. Con estas seis palabras se resume no solamente esta nefasta tarde, sino a casi todas las tardes taurinas de esta bendita piel de toro.
La plaza lucía hoy el color de los advenedizos. Tendidos abarrotados y dispuestos a aplaudir cualquier cosa, pues ni eso aprovechan el empresario, el granjero y los toreros.
Así, de esta guisa la tarde, se devolvieron dos toros, pero los cinco restantes, porque el primer sobrero también fue al corral, estaban tullidos, tristes y melancólicos.
Qué pena de Fiesta y de toros. Cuando los toros dan pena en vez de miedo, es mejor echar el telón.
A los enfermeros toreros les debe doler las muñecas de tanto echar capotes al cielo y la muleta a media altura. Esas herramientas usadas de esa manera desnaturalizan cualquier labor y esconde las flojeras de los toretes. Y todos a tragar.
Perfecta ha salido la crónica sin nombrar a los toreros. No lo merecen. En el pecado llevan la penitencia.